Antes de CM Punk WWE era más predecible, aunque sea la promotora luchística más conocida gracias a su expansión en varios países, peca de no salirse de su zona de confort y repetir las mismas historias hasta el cansancio.
Pero en 2011 contra todo pronóstico apostó por algo distinto, logrando recuperar ese factor sorpresa e irreverencia que tan famosos los hizo en los años 90. Se le dio a Punk luz verde para que dejara salir la frustración que acumuló por 6 años, ¿el resultado? La promo que volvió a poner en el mapa a la compañía que impulsó fenómenos de taquilla como Stone Cold Steve Austin..
Resulta curioso pensar en la doble moral de la compañía, donde encuentran entretenido un segmento donde se burlan del supuesto sobrepeso de Mickie Jameshasta hacerla llorar.
https://youtu.be/7l-gnyNoiJg < video
¿Será que Punk iba a contar una anécdota en particular de JBL saliéndose con la suya y acolitado por Mr. McMahon? ¿Será la de John Morrison?, ¿Charles Robinson?, ¿Edge?, ¿Justin Roberts?, ¿Justin Roberts la venganza? o tal vez la conclusión a la que siempre llegan los que han alzado la voz: “JBL es un ‘Chico Vince’”

Lo cierto del caso es que, cuidar la imagen del monopolio estadounidense de luchas ha rendido sus frutos: Linda McMahon sí se queda en el gabinete de Trump
Aunque no fuera de la mano de Punk, hace poco se sacaron los trapos sucios de la promotora norteamericana, lo cual nos da una imagen de cómo funcionan las cosas al otro lado de la cortina.
La situación de Ranallo abrió una vieja herida que fue silenciada hace 6 años, de una predilección por escenas de bullying; sin irnos más lejos podríamos hablar de Mr. McMahon burlándose de la parálisis facial de Jim Ross. Trish Stratusladrando como perro por orden de Mr. McMahon. John Cena diciéndole a AJ Styles que gana más en una noche que él en una carrera. Roman Reigns dándole una paliza al abuelo de alguien en el evento estelar de WrestleMania 33. Mr. McMahon apaleando a Zach Gowen (luchador al que le falta una pierna), entre otros. Mientras que por otro lado, le dicen a los mismos niños que ven sus programas que no sean un bully.

Se puede abogar por la libertad de expresión, que los ángulos de mal gusto no afectan a nadie y que nuestra comunidad es cada vez más sensible y se quejan por todo, pero, estamos hablando de una situación real que pasa tras bambalinas y que no es frenada como se debe.
Nuestra historia termina con Ranallo marchándose de WWE y JBL defendiéndose con que sólo interpretaba su papel de chico malo en televisión.
Finalmente, es increíble que aún sigan vigentes los problemas que sacó a la luz pública “La voz de los que no tienen voz”, aquel 27 de junio de 2011. Pero eso es material para estudiar en otro artículo.

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